segunda-feira, 4 de agosto de 2008

LA POESÍA DEL SIGLO ORO ESPAÑOL

La poesía española de los Siglos de Oro presenta problemas que se hallan aún sin resolver. De entrada, seguimos careciendo de ediciones fiables de los poetas más representativos. En segundo lugar, la clasificación de autores por grupos y escuelas depende todavía del punto de vista de los estudiosos, que no siempre se ponen de acuerdo. Ni siquiera los escritores que dividen su producción literaria entre los siglos XVI y XVII han quedado perfectamente ubicados. Existen autores como Cervantes o Vicente Espinel que se incluyen indistintamente en un siglo o en otro. Por eso, el criterio que hemos seguido en esta asignatura es de ofrecer un panorama sencillo de esta época. Respetamos la división entre siglo XVI –Renacimiento- y siglo XVII –Barroco-. Dentro de cada bloque, procuramos simplificar la lista de autores, de manera que no queden nombres desligados, formando grupos casi unipersonales. El cierto es que esta fue una época bastate importante para el desarrollo de las tetras hispánicas.

Um comentário:

alexandre disse...

COMENTARIO SOBRE EL POEMA “ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSAS AVISAN DE LA MUERTE


El poema es un soneto con 14 versos decasílabos que presentan variedades con relación a las sílabas tónicas de cada verso.
Una hipótesis aceptable para este poema es que habla sobre una persona decepcionada con la vida amorosa, económica, etc. Con el sistema político, social, etc., de su época o apenas una persona anciana viendo las cosas a su rededor anunciándole la muerte.
Ya sin esperanza, mira a su rededor y ve los muros de su patria que otrora eran fuertes, por lo menos en su ideología, ahora están desmoronados, cansados por el tiempo, los valientes de su época ahora ya están caducos, los sueños que tenían, los proyectos, las ganas de vencer también.
Hasta el campo había cambiado, los arroyos el sol ya había secado, los ganados se quedaban, desde los montes, sin agua y sin comida. Sus días estaban sin al menos la luz del sol, o sea, el sol no daba luz para su vida, para sus días más.
Su casa era apenas recuerdos de lo que se había perdido con el tiempo, solo restaba despojos, estaba llena de cosas viejas, manchada, desacreditada por las cosas viejas, hasta su cajado ya estaba corvo y menos fuerte. No había nada en su vida para él apoyarse.
Su espada, instrumento de batallas de otrora, ahora ya está vencida por la edad también. Todo que él pone los ojos le recuerda la muerte.
Todo eso puede ser una persona ya sin esperanza ninguna en la vida, sin nada ni nadie para ayudarle, para apoyarse, restándole apenas esperar por la muerte o, también, literalmente, una persona anciana que ve todo enflaquecido por el tiempo, sin ninguna esperanza, esperando solamente la llegada de la muerte.